En estos días me he enfrentado a una serie de "situaciones" que me han puesto a pensar con respecto a como seré con mis hijos el día que Dios me bendiga al tenerlos...Para aquellos que son padres les dejo este material de una amiga Psicóloga muy reconocida para que lo lean y reflexionen...¿Por qué se rebelan los adolescentes?
Tradicionalmente la adolescencia se ha considerado una época terrible, de enfrentamiento y lucha entre jóvenes y adultos, por lo que “ni modo”, hay que pasar y sufrirla. ¿Qué podemos hacer como mamás para evitar que sea así?
Primero quiero hacer una reflexión contigo, derivada del significado de la misma palabra adolescencia , que nos hace pensar en los jóvenes como los que “adolecen de”, es decir, que les falta algo. Efectivamente, podemos coincidir en que les falta crecer, les falta definirse y encontrar su lugar en el mundo.
El problema empieza cuando llegamos a la conclusión errónea de que son seres incompletos y, peor aún, de que los adultos somos los encargados de “completarles” lo que les falta.
Por fortuna, ahora sabemos que esa época de adolecer no es más que una etapa de búsqueda en la que ese chico, esa chica, ha de emerger idealmente con una identidad propia, con la capacidad de expresar su propio ser y hacerse cargo de su vida, ¡ni más ni menos!
Para apoyarlos en este proceso es básico empezar a “soltarles la rienda”, a fin de darles un margen de acción que les permita empezar a valerse por sí mismos y tomar sus propias decisiones, sin que mamá esté atrás de ellos diciéndoles qué hacer, cómo comportarse, etc.
Por supuesto, esto representa un reto enorme porque nuestra tendencia es controlar y restringir el ímpetu natural de los jóvenes que parece a veces tan peligroso. Sin embargo, soltarlos no significa que no existan límites claros y definidos dentro de los cuales ellos adopten sus decisiones y asuman las consecuencias de las mismas.
Si como mamás pretendemos seguir controlando sus pasos y tomando todas las decisiones por ellos, estaremos contribuyendo a formar individuos permanentemente dependientes. Son los eternos adolescentes que a los 30, 40 y más años, siguen siendo seres inmaduros e irresponsables, viviendo detrás de las faldas maternas.
Es necesario tener presente que parte del camino hacia la autonomía personal, implica que los adolescentes cuestionen los valores familiares y se rebelen ante su imposición. Si lo vemos como un reto personal a la autoridad del adulto, seguramente reaccionaremos de la peor manera, con autoritarismo y represión.
En cambio, podremos tomarlo con calma si estamos conscientes de que la rebeldía es la función principal de la adolescencia sana, porque es parte del proceso para encontrar la identidad propia y tomar finalmente las riendas de su vida.
Entonces, cuando tu hija o hijo adolescente te cuestione y se rebele, defendiendo sus propios puntos de vista, no te alarmes. Por más amenazante que te parezca la situación, es importantísimo escucharle y respetarle. Si caes en la tentación de decir “no porque no”, y pretendes imponerle reglas unilateralmente, estarás sembrando las semillas del rechazo, de la incomunicación, y la desconfianza.
Vamos a suponer que te encuentras sosteniendo la típica discusión con tu adolescente sobre la hora de llegada. Él o ella va a salir a bailar y pretende llegar a las dos de la madrugada, lo cual para ti es inadecuado a su edad. Cuando insistes en que es demasiado tarde porque a esa hora el ambiente es ya muy pesado debido al consumo de alcohol y drogas, tu adolescente tendrá innumerables ejemplos de amigos que pueden quedarse hasta esa hora y reclamará la justicia del cielo para que lo dejes.
¿Qué pasaría, entonces, si le propusieras que te llamara del antro a cierta hora para decirte cómo está el ambiente y si considera que puede quedarse un poco más tarde o que mejor ya vayas a recogerle? De esta manera le estás dando a tu hijo o hija la responsabilidad de decidir qué es más conveniente; le estarás demostrando que confías en su criterio. Podrías llevarte una agradable sorpresa cuando él te pida que vayas a recogerlo porque, efectivamente, ya hubo “bronca” y es mejor irse a casa.
Probablemente te parezca más fácil y seguro imponerle tu decisión y pasar por él a la hora que juzgues conveniente. No obstante, de esta manera no estarás construyendo una relación de mutua confianza con tu adolescente, en la que pueda ir desarrollando la autonomía y responsabilidad necesarias para transitar a la vida adulta.
Indudablemente, la adolescencia puede ser una etapa difícil para todos, pero especialmente para los jóvenes que están luchando por encontrar su lugar en el mundo y que necesitan apoyo, no sobreprotección; guía, no imposición; respeto en lugar de crítica.
Para terminar me gustaría recordar un pensamiento del escritor libanés Gibrán Jalil Gibrán:
Nuestros hijos no son nuestros , son hijos del anhelo de la vida, son concebidos a través de nosotros, y no obstante que vivamos juntos, no nos pertenecen. Podemos darles nuestro amor, mas no nuestros pensamientos, porque ellos tienen los suyos.